29.8.07

viva viva

por suerte abrí el mail
dieron hoy de alta a tu hermano

viva viva
a brindar ahora mismo
a empezar de nuevo todo lo precioso
gracias gracias

gracias

25.8.07

El escritor

Nacho escribió con toda propiedad que fue a bueno saires: es exactamente como se pronuncia.
Y que le gustaron, entre otras cosas, el supde (el subterráneo, el "Metro") y el obelisco. Dibujó así el obelisco:


Me encantó la preciosa descripción; ¡ojalá salga escritor! Antes de sumergirme de nuevo entre el trabajo le contestaré. (Mi hermana me dijo que él ya tiene otra carta lista para mí).

18.8.07

Esto recién empieza

MARÍA LAURA
Dice Nacho que le gusta recibir cartas.

YO
Entonces decile que me escriba.

Las dos sonreímos con la misma sonrisa, ampliamente. Ante tamaña revelación, tan clara, inesperada y natural, la conversación debía cambiar de tema, y así fue.

Escribí a Nacho en cuanto pude. Le di unas pistas firmes para que no tuviera dudas al contestarme con su primera carta (al fin está aprendiendo a escribir): ¿cómo le fue en su viaje a Buenos Aires?

Despaché desde el pequeño local de Correos del Ministerio y pedí al empleado que pusiera por favor estampillas de colores.

12.8.07

Tricot

Mi madre me dio toda una alegría cuando me contó esta mañana que el chaleco que tejí para Nacho cuando cumplió un año ahora ya pasó, sin parar, de la Pichulina a Lourdes. En un chaleco de batalla color cemento, con el remate de una virolita blanca en medio de los elásticos. (Vi ese detalle en la vidriera de un negocio súper caro para chiquitos, claro; pero puse de mi parte botones en uno de los hombros, para que la cabeza pase sin problema). Lo pueden usar un poco más de un año.

Como estoy tejiendo ahora un saquito para la hija de Trica, tamaño 2 -2 a 4 meses- sin ayuda de indicaciones escritas, le pedí ayuda para calcular el largo de las mangas. Aprovechó para comentar que había dado bien el largo de talle: a los bebés hay que abrigarles la panza.

5.8.07

Mirá

Entonces hubo un golpe de viento. Enmudecimos y levantamos la vista todos juntos. Iba una lluvia de hojas secas, cayendo para arriba por el cielo, todas juntas, igualitas a un árbol remolón y dorado volando en dirección a los cerros. Un soplido chasqueó el aire y las confundió con una lejana bandada de gorriones. Un segundo después el viento, inspirando, las desparramó y se hicieron pirpintos, mariposas de luz blanca. Y cuando el viento se cansó explotaron y comenzaron a bajar, blanditas, columpiándose en el aire helado.

(¿Usted qué vio, Sebastián?)