20.3.08

Guiño de sol

Sólo han amanecido dos montañas, hacia el oeste. Una que siempre es marrón pero hoy es toda verde y detrás otra muy surcada por el agua y con rebaños de nubecitas blancas. El resto estará mirando a través de las cenizas del cielo.

18.3.08

Las palabras que conmueven (I)

"No llegas a imaginar cuánto me alegro por ti".

16.3.08

Eos

Eos, de sonrosados dedos, hija de la mañana, apareció entre dos cerros, encerró el valle, deplegó su cabello de oro sobre los picos pequeños de los Andes. Hacía tiempo que no venía por aquí y ahora iba apurada hacia el Pacífico. Inti, saliendo del sueño,la miraba pasar. Los cardones, boquiabiertos, también.