31.5.08

libro acompañado


Merce vio el libro en medio de la Feria, en el stand de Salta. Mandó esta foto para que viera lo bien acompañado que quedó, solito en Buenos Aires.


28.5.08

reunión de cátedra

Esta tarde tenemos que tratar el tema de la alumna que es hipoacúsica y no puede participar en las clases tal como son ahora.

18.5.08

tarde de barrio

Llegamos y había montones y montones de chicos y de grandes, bajo el sol. No vi bien el terreno hasta que nos pusimos en movimiento, al son de la batucada. Lucas se desperezó: hacía bastantes meses que no veía el sol y el ritmo deslumbrante lo hizo vibrar, al principio sin mucho concierto y después con una soltura sorprendente. El terreno era efectivamente inestable en las calles, con mucha piedra sin apisonar (pasó un solo auto, un Rambler con algunas partes visibles unidas por alambre); y en la cancha, lisito, lisito, muy usado. Nos mezclamos entre los chicos y sus mamás, que estaban haciendo de todo: esperar pacientemente que pasara algo, andar en grupitos, hacer cola para el pelotero, para los globos... Pasó lo mismo un montón de veces: un niño o niña quietito mirando fijo, esperando ser descubierto; Lucas lo miró fijo, mientras yo apuntaba para otro lado; el chiquito se acercó y puso su mano para que Lucas, con esa bocaza que tiene, se la comiera; comenzó el diálogo y yo ya me pude asomar: "¿cómo te llamás?", "Tolaba Alberto Ramón*", "qué lindo nombre" y así, hasta llegar a la risa y que se acercara una bandada de más chiquitos, todos con la pretensión de que Lucas les comiera la mano. En medio del remolino de los chicos haciendo aviones de papel, vino una chiquita de parte de su mamá: "seño, ¿quiere tomar un poco (de limonada)?". No pude evitar reírme cuando descubrí un piojolín recién llegado entre la cabellera roja de Lucas, y cuando Araceli, de tres años, lo tomó de los brazos para que bailara la cumbia, bajo la mirada también risueña de su mamá. Varios niños interpretaron maravillosamente unas piezas de folklore; el más alto (¿ocho años?) salió como un galán en medio del gentío, dando un brazo a su china y con el otro cruzado por detrás sobre la faja, a la altura del facón. Nos fuimos temprano pero ya Lucas estaba muy contento. Tengo que preguntarle a Mariela qué opina el Señor Pelín de sus andanzas de hoy.

* No sé por qué pero los niños del Hospital nunca dicen su apellido, sólo el nombre. Muchos chicos del barrio lo decían completo, poniendo primero el apellido: me parece que coincidían en ser los que iban ya a la escuela.

11.5.08

13° Encuentro de Narración Oral

Ya te dije que no llegué a tiempo para participar en el Encuentro Internacional de Narración Oral: además de los cursos que había, me gustaba mucho la idea de contar allí mi versión de Pedro y el lobo.

Mirá qué lindo es el afiche que hicieron. Guardo uno para colgarlo cuando tenga una pared de despacho que ocupar.

pizzas asadas

Al fin encontré la receta de masa de pizza asada que me pasó Mele hace un tiempo. Es divertido hacer la masa, cortarta con formas irregulares, asarla... y dejar por ahí todo lo que tenés en la heladera, nuevo o semi-nuevo, para que cada cual arme su pizza y la ponga a calentar, si es el caso. (¡Se puede terminar con dulce de leche + otros ingredientes, por supuesto!).

Aquí va:

Pizza asada
Para 8/10 personas

3/4 de harina común
2/4 de harina leudante*
1 sobre de levadura (o paquetito). Son mejores los sobres.
Agua no muy fría
Sal

Juntar todo

Dejar que leude una hora, oflar y cortar del tamaño que quieras las porciones

¡Al asador!

* La receta original dice esto textualmente: no es corriente encontrar esta forma de expresión pero es correcta y sé que así sale bien la masa. Si usted quiere probar con 1/2 es cosa suya , ¿eh?

4.5.08

libros y gentes

Acabo de ir a la Feria del Libro, en Buenos Aires, y me pareció un enorme shopping de libros y de ideas. Me encantó encontrar gente conocida de aquí y allá; la vida se ve que nos había esparcido y ahora nos eligió para estar ahí todos al mismo tiempo, en esos cinco mundos juntos de la Feria. Me perdí sistemáticamente entre personas y stands y sin querer salía una sonrisa redonda en cada déjà-vu. Casi no pude ver libros porque en realidad tenía poco tiempo y seleccioné dónde ir. Me detuve bien en el stand de la Red de Editoriales de Universidades Nacionales y mirando mirando encontré un librito que me estaba buscando a mí, sobre un tema pequeñito y precioso. Y como no llegué a tiempo al encuentro de narradores, al que me moría de ganas de ir, al menos pedí un afiche de recuerdo. Me llamó la atención que la cola más larga estaba en un stand donde unas chicas con peluca verde daban unos vasos psicodélicos con una bebida verde y los de la bebida verde andaban luego por todos lados.
Me parece que en realidad me gustan más las librerías con libros pero también con sosiego, con escaleritas para ver los libros de los estantes, con libreros atentos y pacientes. Y con caramelos para degustar junto a los prólogos. A escala más humana, o algo así.