26.10.11

deslumbramiento

No puedo negar que estoy deslumbrada por el significado que encontré aquí para la palabra "creatividad" cuando escuché hablar de Ferran Adrià y el Bulli. Es típico de aquí el pa amb tomaquet (se dice algo como "pa-mb-tumaca"), que es sencillamente pan de baguette cortado al medio, con un poco de aceite de oliva, tomate por encima y alguna lonja de jamón como complemento; se puede comer a cualquier hora incluyendo el desayuno. Algo delicioso. Y le dicen chupito a la bebida rápida, de un sorbo, que se hace de una bebida (especialmente alguna espirituosa). Ahora bien: yo tomé, o comí, pa amb tomaquet en chupito. ¡En chupito! Encima del vasito que me dieron había un exquisito jamón, ¡y había que beberse de un trago el pa amb tomaquet! ¿Te lo podés imaginar?

25.10.11

El Palau de la Música

En realidad ni siquiera quería ir a esa visita guiada: pero todos mis compañeros iban al Palau de la Música el sábado por la mañana y accedí. Me aflojé cuando llegué al foyer y miré al techo, y el pequeño video con nombres y testimonios de conocidísimos músicos dando loas me predispuso bien. El arquitecto, Lluís Domènech i Montaner (padre del modernismo catalán), me fue llevando de a poco por cierta armonía del conjunto, por columnas de vidrio ámbar. Los carteles están sólo en catalán. Al llegar al segundo piso te das con la sala de conciertos. ¡No te dije que se trata de una sala de conciertos! La que se construyó a principios del siglo XX, con la ayuda del pueblo catalán, para uso del Orfeó Català, un coro que aún existe y le da razón de ser a este edificio (todo está pensado para que en la sala de conciertos cante un coro y por eso los cantantes son quienes más aprecian las cualidades del lugar). Mi emoción fue creciendo y cuando me senté en la primera butaca de la sala, al lado del escenario, no podía salir del asombro, ese asombro conocido que te hace abrir la boca y no poder decir ni una palabra. Y cuando el órgano maravilloso empezó a tocar una pieza de Bach casi lloré también sin poder evitarlo. Lo precioso es cursi cuando se cuenta; hablar del arte, cuando no lo tenés al frente, cuando no estás en él, pierde el sentido. Y no lo sé contar pero igual sigo como puedo. No quiero olvidar. Al hilo de la explicación subí la vista y la paseé por el escenario, salido de algún cuento, con muchas musas diferentes que se mueven tocando instrumentos, por el árbol gigante de la música popular y los contrastes de la música clásica y la moderna (extrañamente representada por Wagner), por las rosas; y la simbología era algo que estaba ahí, representándose a sí misma y no algo postizo. Esa sala está como viva, me parece, está habitada y se mueve en medio de una luz que cambia de colores. Vi más, dijeron historias. Quiero volver.

24.10.11

Panellets

Como soy extranjera es muy posible que esté entendiendo mal algunos códigos locales pero igual estoy tan contenta. Hoy aprendí que existen los panellets y que se comen en esta época, especialmente rodeado de gente querida (yo compré unos en tu nombre). Y llegué a la conclusión que parte de su gracia está en comer "uno de cada", es decir, uno de cada uno, de cada variedad: es así como se disfrutan así las cosas por aquí.

19.10.11

Bertsolari (Dir.: A. Altuna, 2010)

Me hablaron de los cines Verdi y fui el sábado. Entre las cinco películas que había elegí Bertsolari como instintivamente al leer que se trataba de algo relacionado con la poesía. Me sorprendí; los cines Verdi son algunas de las salas de muchos países en que se mueven las películas europeas poco comerciales y si voy más veces ahí veré seguramente cosas irrepetibles para mí. 
Los bertsolari son los improvisadores de versos cantados en euskera, esa lengua tan extraña. Me pareció que la película trataba sobre todo del momento tremendo en que se pone en tensión la preparación, cuidada por años, del bertsolari, entre que le dan el tema (debe hablar sobre el fuego, sobre Obama, sobre un enredo amoroso, cualquier otra cosa) y comienza el momento milagroso de la creación. La improvisación del bertso se hace delante de un público, cantando a capella, sin ningún aparato de vestuario o movimientos del cuerpo, de la forma más austera. Los bertsos se parecen, claro, a las bagualas, como a muchos otros cantos minoritarios del mundo, y quizás por eso te estremecen.

18.10.11

Paella tradicional valenciana

Los diez ingredientes de la paella tradicional valenciana -que se anuncia ahora con denominación de origen- son:

aceite (de oliva, claro)
pollo
conejo
ferraura (especie de chauchas)
garrofó (especie de habas blancas)
tomate
agua
sal (marina :)
azafrán
arroz

Ni langostinos ni berberechos ni etcéteras en esta receta. Vive la liberté!! Vive!! Igual, no estaría mal probar