30.4.12

Otra vez

Otra vez: me levanté temprano sabiendo irreflexiva y exactamente hacia dónde debían moverse los muebles (según recuerdo es lo mismo que le pasa periódicamente a mi mamá). No es algo que yo haga sino algo que me sucede, como una comprensión súbita e inevitable. Hay que ver de las cosas que se ocupa el inconsciente.

24.4.12

El cielo sobre Berlín

En el cine-arte de la tardecita hoy pasaron Der Himmel über Berlin, de Wim Wenders (1987), que en español se llama El cielo sobre Berlín o, siguiendo la traducción al inglés, Las alas del deseo. Como siempre, fue mejor no leer sinopsis y meterse dentro de la película. Sólo te cuento que Wenders ganó por ella un premio de Mejor Director en Cannes y que se cumplen varias de las definiciones de Italo Calvino para "clásico".

23.4.12

Sant Jordi

El amor es idéntico a sí mismo. Ardiente y pinchudo como una rosa roja, circunspecto e ilusionado como un libro.

17.4.12

la Alvarado

Doblé hacia la Alvarado viniendo de la Alliance, con Les Misérables en la mano, como reconciliada. Tuve que pararme un momento frente a una escuela. Era noche cerrada. Alguien en la escuela estaba haciendo lentamente escalas con un enorme instrumento de metal, no sé cómo se llama ese instrumento. Unos metros más allá: un atado grande de rosas de jardín sobre la vereda. Me imaginé  los quince o veinte que estarían viendo Los clowns de Fellini, cruzando la calle. Pasé frente a la vidriera de Rayuela. Prou.

15.4.12

la glorieta

No llegué a conocer la del parque de la Ciutadella, en Barcelona, donde se baila tango cuando el tiempo está bueno. En Salta la glorieta está en la plaza 9 de Julio y se llena de turistas, mirones y bailarines. Como Salta es Salta, había hoy hasta un Don Camilo: un cura que estuvo largo rato y dio una bendición cordial cuando se fue.

11.4.12

casa meva

Suena aún el lavarropas; lo dejé funcionando para ir al mercado y todavía no se termina el programa para ropa delicada. No recuerdo cuánto dura. La principal novedad del mercado: Dora, la señora que me vende la verdura, no está atendiendo; ha muerto su marido y ella no se repone. Me la imagino. Es el prototipo de la mujer fuerte, fortísima, que es puro corazón. Compré una planta de orégano (y reinicia mi minúsculo jardín). Continuará.

10.4.12

Montag lives

Mi blog no tiene ahora ni una imagen prestada. Montag lives.

la distancia

Dicen que la distancia es el olvido: dicen mal.

2.4.12

Ali shan (oolong)

Quizás la calle más encantadora de Barcelona, cerca de la plaza de Sant Jaume, en un lugar estrechito; tenía la dirección porque me la dieron dos personas que no se conocen entre sí. Me recibieron varios aromas, uno tras otro, en un ambiente claro de vapores orientales. Asientos de distintas alturas y formas. Me puse en una mesa cerca de un enchufe para poder instalar mi computadora. Una restauradora me dio la carta, una espléndida carta de té. En la primera página, las novedades: los premios de té verde japonés y otros varios tés más. La carta normal con capítulos para las variedades: té blanco (el que sólo podía tomar el emperador), té verde, de distintos países, té oolong o azul, té rojo, té negro. Infusiones preparadas en la casa. Algunos bocaditos. El té se sirve preferiblemente sin azúcar. Me asesoraron, cómo perdérmelo, y pedí un té azul de la montaña, con leche (que se sirve sin leche). Me comentaron que ese té viene de un jardín pequeño que está en una montaña con cerezos, en Taiwan; y lo creí, cómo no. Trajeron un servicio sencillo de té y un termo con agua. Pusieron en el recipiente unas bolitas y echaron agua; la restauradora preparó el primer té conmigo y me enseñó. Las bolitas de té se desenredaron al hidratarse y se volvieron grandes hojas. Me indicaron: las hojas son grandes porque este té viene de una planta muy antigua. Me asomé sobre las hojas humeantes y llegó, intenso, un aroma a té con leche; y fui niña de repente en casa de mi abuela. Supongo que abrí grandes los ojos. Oí: Volver, y un son gitano. Se hizo una pausa. Con la frente marchita, sí, era el tango. Un tango para bailar con castañuelas. Se me va el santo al cielo y mi segundo té ya está listo. Sentir que es un soplo la vida. La taza es redondeada y se deja acariciar, pensativa. Mi té se llama ali shan. Tomo una tercera taza, más paciente. Se enfría, es inexorable, el té siempre se enfría; es la señal para el rito antiguo. Adeu.