19.1.14

El hombre sabio

Conocí al fin un hombre sabio*. Un hombre joven, que organizó una fiesta de tango en la legendaria casa de su familia en Tafí del Valle, dominando el paisaje. De todo como en botica: con autenticidad en la sonrisa del huésped: prosapia de la tucumanidad más auténtica, recibiendo a mochileros y tangueros varios**. Cada cual en su casa y Dios en la de todos: no. Todos con C.  A. Sin más condición que cierta autenticidad, y, quizás con ello, cierta elegante comprensión hacia unos y otros. No vi cosa igual en todas mis largas vidas. Sopa y fideos como expresión de una generosidad difícil de igualar: ver para creer. Hay cosas que no se improvisan. Al hombre no lo abandonó su sonrisa en todo el tiempo, en los dos días seguidos, sin descanso, que duró la fiesta***.

  

* Y el hombre, sin querer, confesó: "El tango te salva". De qué te habrá salvado a vos.

** Supongo que en este momento es la comidilla de las sras. de rubia cabellera y anteojos oscuros que ahora mismo puedo ver, desde este observatorio de café, compartiendo chimentos frescos y poniendo los puntos sobre las íes.

*** Yo abandoné la fiesta en las horas más profundas de la noche, sin embargo, y me fui a dormir (en carpa, todo hay que decirlo) como la persona mayor que soy.

No hay comentarios.: