5.2.14

Hijoputismo y educación

Mi tesis central es que el hijoputismo se enseña y aprende. Puede tener algún componente innato (cosa discutible) pero al parecer se adquiere habitualmente, y a veces con esmero, como segunda piel en los años de la infancia, en el hogar, y se pone a prueba y consolida en la adolescencia. De modo contraintuitivo, parece totalmente compatible con sentimientos e ideologías con etiquetas de intachable moral.
Y aunque no todo es influencia externa -se podría esgrimir- y la voluntariedad de cada persona está en juego en cada paso ("es hdp sólo quien quiere serlo"), quien se comporta como hdp podría estar siempre muy comprometido con la particular visión del mundo que le ha formado su propia historia, me temo (que es una de las versiones válidas de "es hdp sólo quien puede serlo"). Cada uno ve con sus propios ojos, ya se sabe: el hdp, con los suyos, y ahí va por la vida. En fin.
Un punto diferente es su posible relación con el constructo "clases sociales": punto sensible y polémico si hubiera alguno. Llego hasta aquí.

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