27.1.08

happy de reyes

Los reyes vinieron despacio y ayer me trajeron a la inapreciable Hepburn bien happy: ¡gracias!

19.1.08

Los pirpintos

Otra vez pasaron sobre mi jardín, migrando hacia el sur. Miles de voluntades blancas siguiendo un destino inflexible; niños jugando a las escondidas, al tejo, a la rayuela, amantes cortejándose, exploradores rítmicos del aire azul, efímeros arrieros. Unas mariposas de colores los siguieron recelosas de su comarca y los jilgueros se comunicaron las tempranas muertes y los nacimientos repentinos. El cielo esperó que pasara un pichón rezagado y se volvió al sol. Lo vio a lo lejos en su huida: ya se había vestido de pirpinto para irse como rey de la comparsa. Comprensivo, se arqueó y bajó suavemente su telón de lluviecita pudorosa.

17.1.08

Moby Dick

Tenía pendiente pasar del capítulo XXX desde los nueve años y lo hice ahora en una añeja edición con buena letra, dos tomos y breve prólogo.
Sólo diré que Moby Dick es un libro inmenso como miles de años de mar y su leviatán inescrutable, como la guía y el billete de un viaje ballenero y su cargamento de cosas, ritos, gentes (para Melville, "mi Harvard y mi Yale"). Que la cuidada prosa, maravillosa, parece escrita al descuido, tanto en la pasión del recuerdo, la amable ironía o los prolijos estudios de Ismael.
Y que te busqué comentarios: en todos lados, además de enumeraciones o claves de interpretación del asombro, hay unánimes exhortaciones a embarcar.
Parece que para hacerle justicia sólo cabe leerlo de una vez.