30.9.06

Misterios de la Puna

Seis hombres pequeñitos halan de la vía del tren, con cadenas, a la cuenta de tres. ¡Ahora!, muchas veces. Enderezan los dos perfiles de hierro forjando al sol. Ahora han sacado los tornillos del carril, doblados como muñones pero aún enteros. Hay que unir las partes de la vía. Dos hombres se disponen a usar largas mazas para enderezar los tornillos, rodeados por el silencio de los demás. A ver, a ver, quién le contesta al canadiense, que no puede dejar de mirar con la boca abierta, y ha logrado articular en español: “¿Por qué no ponen tornillos nuevos?”

Il pleura

Naír tiene leucemia.

17.9.06

Naír

Naír tiene cuatro años y un sombrerito tejido color gris con una flor. Está internada en el Hospital de Niños de Salta y su papá, un señor flaco con rostro triste, la cuida. Él la trajo a la sala de juegos cuando Lucas, mi títere pelirrojo, ya había comenzado a contar su cuento. Naír venía con la sonda puesta y se sentó en la última fila. Cada vez más en la punta de la silla, no sacaba los ojos, muy abiertos, de Lucas; y Lucas contó sólo para ella varias partes del cuento. En medio del cuentacuentos su papá se la llevó y nos dio pena..., ¡pero Naír volvió, ya sin la sonda! Jugó y jugó después del cuentacuentos. Fue la primera en aparecer, cuando Lucas empezó a saludar en la puerta a los chiquitos que salían, como es su costumbre, con un besito cariñoso. No se sabe cómo, pero Naír aparecía otra vez, detrás del próximo chico que saludaba Lucas, y el beso de Naír se hacía más fuerte. La cuarta vez lo abrazó un ratito y salió saltando. Fue la última en irse.

2.9.06

Cumpleaños express

Si tuviera que hacer mil veces una torta para el cumpleaños de Albuki la haría siempre con esta receta, que sólo sale bien en argeñol:

Sonría fuerte y póngase la bata. Prenda el horno y corra a atender el teléfono. Al regresar saque de la despensa harina*, azúcar, polvo de vainilla, huevos, polvo para hornear (levadura en polvo Royal). Enmanteque y enharine el molde. Separe cuidadosamente 10 claras de las yemas y póngalas a batir. Mida y coloque en un bol 12 cucharadas de harina con el polvo de vainilla (cantidad necesaria), y en otro 14 cucharadas de azúcar y 2 cucharaditas de levadura. Tamice la harina y tire los grumos. Agregue lentamente el azúcar a las claras y deje batiendo. Vaya a poner el e-mail con el archivo que estuvo preparando por la tarde. Al pasar por el comedor fíjese si han puesto bien la mesa. Agregue las 10 yemas a batir. Puede darle el tiempo justo para mirar lo bonita que está la noche. Apague la batidora y saque la espátula grande. Agregue la harina en forma de lluvia y una la preparación con movimientos envolventes. Rápidamente vierta en el molde y meta al horno.
Cámbiese de ropa, vaya a saludar a las visitas y de paso calcular cuánta gente hay.
Ponga a batir un merengue firme de 4 claras. Saque el bizcochuelo del horno, desmolde con cuidado y pártalo por la mitad para que se enfríe más rápido. Mida 200 g de azúcar y agréguelo las claras a nieve; deje batir un poco más. Saque la mermelada de fresa** y ablándela con la cuchara, distribuya una fina capa en la superficie interior del bizcochuelo y tape. Compruebe que el merengue está listo y guarde un poco para hacer a último momento un postre de dieta. Aunque la decoración de las tortas este año se lleve sencilla, recuerde que el cumpleaños es de una pequeña: extienda una generosa capa de merengue con la espátula; con una manga con chocolate y otra con fresa líquida dibuje una flor. Cerca de la torta deje velas y cerillas para que se lleven todo junto. Ponga en remojo el batidor y el bol del merengue para que le resulte fácil lavar luego.

* Si está en España use harina para repostería y agregue levadura según se explica; si está en la Argentina use harina leudante.
** Si está en la Argentina, como es natural, pondrá dulce de leche.