31.3.12

Plaza del Sol

Estoy en mi observatorio de la Plaza del Sol en el barrio de Gracia (en mi barrio de Gracia). Hay terrazas de tres bares y un montón de bares más sin terraza, edificios modernistas, otros edificios. Se asoma un televisor con el omnipresente equipo blaugrana jugando un partido. Hay gente de todos los formatos hablando en distintas lenguas pero me parece que todos los que venimos por aquí nos parecemos un poco; o quizás es Gracia la que nos formatea.

22.3.12

correos

Déjà-vu: ticket con el número de turno en el despacho de correos de mi barrio, música, los dos empleados hablando en catalán. Probablemente no volveré ya más.

18.3.12

Ca' Leone

Había bastante gente; era prometedor: fui hacia allí. Efectivamente, se trataba de un bacaro auténtico (una micro-taberna), con chardonnay a 0'60 eur la copita hasta al borde (al vino así lo llaman 'ombra), lleno de estudiantes venecianos con sus atuendos típicos y también había un enorme perro con cadena; todos de pie sobre la tranquila calle sobre el canal. Apuré mi breve copa y comencé a caminar. El ítem faltante a esa hora última de la tardecita era para mí cichetti (especie de tapas venecianas). Atiné a volverme al bacaro y le pregunté a un chico con mi media lengua dove incontrare cichetti. Intervinieron varios para llegar a la conclusión de que podía ir a Ca' Leone, recto por la misma calle, que en realidad era una calle que hacía una curva hacia la derecha junto a un canal. Grazie! Caminé como mejor supe y los canales se dividieron. Entré a un comercio que resultó estar atendido por un chico chino que puso cara de no entender lo que yo le preguntaba respecto al Ca' Leone o los cichetti, quizás por mi media lengua. Otra vez sobre la acera pregunté a una chica y ella se detuvo. Sonrió y paró a su vez a otros dos caminantes para preguntarles muy amablemente si sabían dónde estaba el Ca' Leone. Los otros dos pusieron cara de pensar: no, no lo sabemos... Se formó como una tertulia plácida aunque quizás mi cara de asombro discordaba. Pude ver a cada uno mientras hablaban entre sí, varios turnos de palabra por persona, con sonrisas hacia mí para comprobar si estaba entendiendo lo que me decían mientras hablaban entre sí en italiano; y hubo silencios y vuelta a empezar. Recuerdo haber caído en la cuenta de que los demás seguramente iban a su casa desde el trabajo, que debíamos hacer algo para despedirnos, y tercié en la conversación: Grazie... Sonrisas más enfáticas hacia mí y entre sí. Me pidieron disculpas por no saber indicarme la dirección. Breve despedida y cada cual por su lado. Si hubiéramos dado con la dirección del Ca' Leone tal vez les hubiera dicho que me acompañaran para comer conmigo los cichetti; estuvimos juntos varios minutos enteros sobre el puente.

13.3.12

cerrar la puerta

Vivo esto como inusitado, algo profundamente local. El sábado a la noche no pude entrar al Barcelona Beer Festival porque se llenó el lugar (que anunciaba un aforo de 600 personas) y cerraron la puerta; al mediodía siguiente sí estuve dentro y comprobé que el lugar estaba llenísimo, con todos como dándonos de codazos cerca de las barras aunque había lugar para sentarse, para charlar y estar tranquilo disfrutando de la cervecita. Hoy llegué diez minutos antes de que empezara una conferencia sobre neurociencia en la Casa Elizalde, un centro cívico, y ya habían cerrado la puerta. Paciencia: una sonrisa y a hacer otra cosa.

11.3.12

catarsis

Fui sola y el lugar era enorme, y el escenario también enorme. Comenzó "Los miserables", el musical basado en el libro homónimo de Víctor Hugo. Me estremecí y pensé qué estaba haciendo yo ahí cuando el escenario se llenó de las voces lastimeras de los condenados: "¡Piedad! ¡Piedad!". ¡Yo no quería estar ahí! No quería estar sola viendo a los condenados, no quería ver la crueldad de Javert, los empujones, toda la soledad junta de este mundo. La crueldad de la soledad frente al destino que se prolongó durante muchas escenas, rápidas y diferentes, mostrando todos los dientes de su amarga risa. Después del desamparo de Valjean, el de Fantine. Y su muerte, con el infalible Javert en medio. Más escenas. La inocencia más absoluta apareció en la voz de la pequeña Cosette y su miedo a la oscuridad, trabajando, en harapos, soñando con un castillo encantado. La codicia, una y otra vez. Valjean rescatando a Cosette, rescatando su sueño una y otra vez, salvando la libertad, esa libertad que se murió luego en la calle junto a la ingenuidad de los jóvenes revolucionarios. Rescatando el amor naciente, casi muerto. Y Javert, la amarga ley, una y otra vez, hasta que llega su turno y se esclarece: el destino de Javert es la desesperanza. Morimos todos con él, murieron tantas cosas en ese puente. Pero algo renació junto a la luz clara de Valjean pasando por todos los fuegos juntos de este mundo. El futuro (el único futuro) es hoy.

(Cómo me gustaría, ahora mismo, saber sacarles el pellejo a las palabras)

algunos inolvidables

la Colometa (M. Rodoreda, La plaça del Diamant)
Frodo (J. R. R. Tolkien, El Señor de los Anillos)
Ana (L. Tolstoi, Ana Karenina)
Madre (J. Steinbeck, Las uvas de la ira)
Don Segundo (R. Güiraldes, Don Segundo Sombra)
Montag (R. Bradbury, Fahrenheit 451)
Jean Valjean (V. Hugo, Los miserables)
El viejo (E. Hemingway, El viejo y el mar)
Raskolnikov (F. Dostoievsky, Crimen y castigo)
Ismael (Moby Dick)
el coronel (G. García Márquez, El coronel no tiene quien le escriba)

(cuánto me alegra tanto lugar común)

8.3.12

uno, dos, tres

Unas olas pequeñas fundieron blandamente los pasos en la arena. Uno, dos, tres.

1.3.12

cosas que te pasan

Nos enseñaron hace años que el asombro, la duda y las situaciones límite están en el comienzo de la filosofía. Quizás convendrás conmigo en que el asombro, la duda y las situaciones límite son algunas de las cosas (maravillosas) que te pasan mientras estudiás.